Tarifa plana 2.0

Que las redes sociales han roto las jerarquías es un hecho. En ellas todos jugamos bajo las mismas reglas. Las fotos de cualquier hijo de vecino se codean en un plano idéntico a las de las celebrities. Incluso los famosos de diferentes ámbitos tienen que convivir entre ellos; deportistas, actores, periodistas mediáticos, escritores… viendo como son tratados por sus seguidores con cierta o excesiva cercanía. Son famosos, se acabó el clasismo de antaño en el que se les clasificaba en función de su entorno social: estos son celebrities del Hola, estos son del mundo de la noche, estos son artistas televisivos… En las redes sociales, hay tarifa plana de famoseo.

Algunos le han sacado provecho a eso del internet y sus carreras se han visto reforzadas, dando un punto de vista más próximo y humano a sus perfiles profesionales. He ahí deportistas, actores y cantantes varios… Casillas, Paula Echevarría y Mario Vaquerizo son reyes de Instagram. Pero, qué pasa con aquellos famosos más discretos. Es cierto que cada red social tiene su propia idiosincrasia, y no es lo mismo el tono exhibicionista/voyeur de Instagram, que el enfoque más profesional de Twitter. Aunque, no nos engañemos, todas las redes sociales tienen algo de narcisismo. Como dice Juan Goytisolo en su artículo de opinión de El País ‘De la ficción a la Red‘ (16 marzo): “La Enciclopedia de los adeptos a la Red cifra una suma de incontables egos virtuales que sueñan en multiplicarse y transmutar lo pasajero en perdurable”.

Hace unos días escuchaba a un periodista conocido quejarse de como Twitter era un ‘patio de vecinos’ donde todo el mundo puede comentar lo que le parezca sin ser ni siquiera relevante. Es lo que tienen las redes, estamos todos en un mismo plano, democracia absoluta, y eso facilita la cercanía con el público, pero también una exposición directa a las críticas.  “Hay un público que se ha aliado con el peor periodismo para vulnerar las normas de privacidad”, escribía Elvira Lindo en su columna de opinión de El País titulada ‘Lo lleva en el sueldo‘ (9 de marzo). El respeto debe de mantenerse, independientemente de con quien se interactúe, famoso o no, y de que la comunicación tenga lugar o no a través de las redes sociales. No todos los famosos son iguales, por mucho que las redes sociales los hayan alineado, ya que no todos juegan igual con su propia privacidad. Y es que aprovecharse de las redes para sacarle partido a la cercanía y mejorar el posicionamiento de la marca personal, conlleva algún riesgo, como el convertirse en foco de críticas.

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